Texto recogido para
nuestros lectores en el Diario Jurídico
Los VANT –vehículos aéreos no tripulados– o comúnmente
conocidos como drones se han hecho un hueco en la sociedad, teniendo cada vez
más protagonismo en el ámbito del entretenimiento y en el mundo profesional
(industria agroalimentaria, rescates complicados, levantamiento de planos,
vigilancia de la actividad volcánica….). A priori, estos artilugios pueden
parecer de fácil manejo, pero acarrean una serie de implicaciones legales y
responsabilidades civiles que hay tener en cuenta a la hora de despegarlos del
suelo, según explica reclamador.es, compañía online de servicios legales creada
en 2012 por el emprendedor Pablo Rabanal.
La llamada Ley de Drones, por la que se regula el uso civil
de aeronaves pilotadas por control remoto, se encuentra publicada y detallada
en el Real Decreto 1036/2017. Esta ley, que amplía y modifica decretos
anteriores, tuvo que aprobarse por el Gobierno de España para reglamentar el
uso de estos dispositivos. La actualización de esta normativa, indica la
compañía online, viene impulsada en gran medida como consecuencia de distintos
incidentes relacionados con drones, además de su popularización en nuestro
país.
No en vano, según los datos de la Agencia Estatal de
Seguridad Aérea (AESA), en España hay 3.041 operadores de RPAS (sistema aéreo
tripulado de forma remota, por sus siglas en inglés) de menos de 25 kilogramos,
4.375 aeronaves registradas y 3.754 pilotos (datos de 2018). Dadas estas
cifras, reclamador.es explica los principales aspectos a tener en cuenta para
hacerlo volar de manera legal.
5 claves para pilotar un dron de manera legal
1. Matrículas ignífugas para identificar al dron
Independientemente del uso o la finalidad asignada al dron,
todos deberán llevar, de manera obligatoria, una placa ignífuga en la que
aparezcan los datos del piloto. Esto es, su nombre y apellidos, teléfono de
contacto y número de serie del vehículo no tripulado. Además, reclamador.es
señala que todas aquellas tiendas que vendan drones deberán tomar los datos de
cada comprador y hacerlos llegar a AESA para incluirlos en el registro de
propietarios con el que cuenta la propia agencia.
2. Respetar la distancia con los aeropuertos, de vital
importancia
15 kilómetros. Es la distancia mínima que hay que guardar
con un aeropuerto a la hora de pilotar un dron. En este sentido, reclamador.es
matiza que, incumplir esta normativa no solo puede acarrear una multa de miles
de euros, sino que, además,puede interferir en operaciones aeroportuarias puede
poner en peligro la vida de cientos de personas.
3. Conocimientos propios de un piloto: las zonas aéreas
controladas
Al mismo tiempo que se debe respetar la distancia con los
espacios aeroportuarios, el piloto de este ‘juguete’ tecnológico deberá prestar
también especial atención a no dirigir su aeronave a una zona aérea controlada.
Sobre todo, en vuelos que no sean profesionales. El hecho de que un piloto
maneje su dron por entretenimiento no lo exime de cumplir con esta normativa.
La compañía online de servicios legales recuerda que una
zona aérea controlada es una parte del espacio aéreo que cuenta con
determinadas con limitaciones de vuelo. Estas pueden ser: prohibidas (marcadas
con una P), restringidas (R), peligrosas (D), zonas con fauna sensible (F) y
temporalmente segregadas. Para saber si
se encuentra dentro de alguna de ellas, el piloto podrá consultarlo en AIP
(Publicación de Información Aeronáutica), emitida por ENAIRE, agencia
responsable de regular el tráfico aéreo.
4. Volar de día, un requisito indispensable
Volar de día y en condiciones medioambientales favorables es
otro requisito imprescindible para pilotar un dron de manera recreativa. Al
menos, por norma general. Esto se debe a que aquellas aeronaves que pesen menos
de 2 kilogramos, sí pueden funcionar aunque sea de noche, siempre y cuando no superen
los 50 metros de altura.
5. Limitaciones de desplazamiento: cuidado con el radio
visual
Según explica reclamador.es, en España, los drones pueden
volar a una altura máxima de 120 metros, y su peso no puede exceder los 10
kilogramos.
En cuanto al radio visual de desplazamiento de los aparatos,
este será, en ciudad, de 100 metros, a una distancia de al menos 50 metros en
horizontal de edificios y personas.
Eso sí, si el gadget pudiera suponer algún riesgo para la
población, AESA podría exigir medidas para reducirlo. Por ejemplo, ampliar el
número de hélices del dron o reducir el radio visual permitido.
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